jueves, 11 de octubre de 2012

tres amigas

Era una noche cálida.
En ese tiempo un verano era el inmenso espacio que se extendía desde el día que te daban las vacaciones hasta la vuelta al colegio.
Estábamos tumbadas en el jardín; vimos tres estrellas relucientes y nos las repartimos.
Luego irrumpió la vida y sus aguas nos separaron sin remedio.
Hoy he recordado aquella lejana noche, pero solo he podido encontrar dos estrellas... una extraña congoja se ha apoderado de mí y he sabido que a partir de ahora estaré un poco más sola.

desasosegada

9 comentarios:

  1. Anónimo veneciano11/10/12 11:36

    Precioso. Mucha nostalgia. ¿Crees que cualquier tiempo pasado fue mejor?. Yo no.

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    1. Yo tampoco, siempre hubo y habrá tiempos malos y buenos, pero no cabe duda que la juventud es una carga de vivalavida que mejora todo un montón.

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  2. Un relato de altisima carga emotiva, me has dejado maravillado.

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    1. Gracías Vicente, me encanta que te guste.

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    2. Anónimo veneciano11/10/12 21:33

      Estoy totalmente de acuerdo con él. Es más, para mí la literatura es el cauce para transmitir emotividad. Si no hay emotividad no me interesa. El arte frío no lo comprendo en ninguna de sus manifestaciones. Debe provocar conmoción a los receptores.

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  3. Los lazos de amistad que atamos en la infancia, sólo se desatan cuando son cortados por la ausencia forzosa, falta una estrella, pero su luz perdura en tus sentimientos.
    Me encantó, un abrazo.

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  4. Me ha gustado. Exhala menos nostalgia que ternura.

    Un abrazo.

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  5. Marga, te podía haber comentado cualquiera, pero este... me llego muy dentro y te quería agradecer el escribirlo. Gracias.

    Saludos.

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