¡Cuántas noche compartidas en la chimenea de la abuela! las llamas nos caldeaban y su luz bailarina invitaba a las confidencias.
El mismo fuego que asa las chuletas y enciende el candil, de pronto crece y se desboca.
El mismo fuego que asa las chuletas y enciende el candil, de pronto crece y se desboca.
Y cabalga por los montes, enloquecido, engullendo a su paso todo sesgo de vida, dejando la tierra rota, seca... muerta ¡50.000 hectáreas de tierra yerma!
Ese mismo fuego luce también en las tres velitas que mi niña se esfuerza en apagar.
El Fuego: compañero y enemigo, cara y cruz.
Ese mismo fuego luce también en las tres velitas que mi niña se esfuerza en apagar.
El Fuego: compañero y enemigo, cara y cruz.
desasosegada