"Joder, esta ciudad está muerta" masculló, harto del insomnio. No recordaba cuándo había asumido que el sueño era otra cosa prescindible. Tampoco cuándo había prestado su vida a esa enmohecida comodidad que algunos llamaban "final feliz" y sin embargo, ahí estaba. Acarició su sexo inerte y desvió la mirada hacia el cuerpo que dormía al lado. Susurró algo sobre una mujer desgastada y se sumergió de nuevo en el insomnio sabiendo que estaba más muerto por lo que no había dicho que por lo dicho.
Eunuco
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