veintiuno
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Océano de ojos
Rellenar papeles "oficiales", siempre me ha resultado una tarea ardua y entregarlos en ventanilla me recuerda a la gota de agua, resbalando lentamente, evitando desaparecer antes de su destino. Avanzo paulatinamente observando a mi alrededor; ancianos, jóvenes, maduros, cada uno tiene su historia. ¡No sé si aguantaré!... Cuando apoyando mis codos, descubro un océano, donde zambullirme, recuperando todo mi esplendor, reinventándome en la forma más acorde con el paisaje vislumbrado.
Turno de noche
La enfermera apareció en el umbral. Avanzó hacia la cama y cogió el gotero. Él dormitaba. No había pulsado el timbre. Iba a protestar cuando la reconoció. -Ana -musitó, entre avergonzado y curioso- ¡cuanto tiempo! ¿Ahora eres enfermera?. Ella sacó la jeringuilla y contestó: -No.
Por Hank66
Jugar a los barcos.
Al entrar hoy en el portal he sentido un olor inconfundible, los recuerdos son así, tiras de un hilo y se te desploma encima la fuerza del ayer.
En aquel colegio siempre olía a sopa, daba igual que hubiera para comer paella o macarrones, el olor no variaba: sopa.
La monja nos miraba con ojos de acero y rictus de severidad en los labios. Yo, con la cabeza agachada, estudiaba la estrategia bélica, para vencer a mi enemigo.
- C3
- AGUA
La muy taimada, con una agilidad impropia de su edad, ya estaba junto a mi y me había arrebatado el tablero de juego.
- Srtas González y Gil, al despacho de la directora.
Desasosegada
En aquel colegio siempre olía a sopa, daba igual que hubiera para comer paella o macarrones, el olor no variaba: sopa.
La monja nos miraba con ojos de acero y rictus de severidad en los labios. Yo, con la cabeza agachada, estudiaba la estrategia bélica, para vencer a mi enemigo.
- C3
- AGUA
La muy taimada, con una agilidad impropia de su edad, ya estaba junto a mi y me había arrebatado el tablero de juego.
- Srtas González y Gil, al despacho de la directora.
Desasosegada
domingo, 19 de septiembre de 2010
Eternidad
Arderé en el fuego de tus ojos, naufragaré en el mar de tus sentidos, bordearé la orilla de tus montañas, beberé sin saciarme en tus fuentes, me deslizaré por la rampa de tu espalda. Pero, nunca dejaré de mirarte, de sentirte, de acariciarte, de besarte o de quemarme en tu cintura, a no ser que las olas alcancen la cima de la montaña más alta, las nubes se desgarren en las copas de los árboles y el sol de medianoche se extinga.
Vanadis
Memoria expoliada
Hipnotizado por los chasquidos de dolor de la madera,las lenguas de fuego lamían sus recuerdos. Su frágil y expoliada memoria recobraba juventud y riqueza...el pueblo, las frías noches de invierno al abrigo de una hoguera con el vino de la cosecha pasada,las fiestas amenizadas por las castañuelas de las muchachas que con sus bailes, subían la temperatura de su cuerpo. Allí estaba ella, con sus mejillas sonrosadas, sus pícaros ojos y sus ágiles movimientos; la misma que ahora le hablaba sin nombre.
Vanadis
Obsesión
Nunca había visto una mirada que encerrase tanto fuego y ferocidad como aquella. Sentada al lado de la portavoz del jurado, le observaba y escuchaba pero no eran palabras las que asomaban a la boca del presunto culpable. El habíaa intercambiado, tergiversado y traspasado la línea del amor por la de la obsesión. Escalofríos como latigazos me recorrían la espalda.Su amada se hallaba en un encierro infinito, para él no habrá encierro suficiente ni barrotes que apaguen ese fuego enfermizo.
Vanadis.
Vanadis.
Desde niño fuimos a pescar al río, nos movíamos por sus orillas y cauce como las propias truchas. Pero el tiempo nos apartó de las cañas y nos acerco a el. De día un actor, de noche puedes hablarle, y si le escuchas te contará todo lo inimaginable. Mi padre decía que el agua desde que se forma hasta que te toca recorre varias vidas. Yo cada vez que me agachaba en la orilla y bebía, sentía pasar por mi esas varias vidas, que ya serían la mía.
Cormoran (acuerdate de firmarlo y borrar este texto
Cormoran (acuerdate de firmarlo y borrar este texto
Intrusos (Sara Lew)
Los intrusos irrumpen en los sueños sin ser llamados, los extraños están ahí pero no son reconocidos. Ambos merodean en la nublada conciencia de la mañana, fisgoneando entre mis recuerdos, reemplazando imágenes caducas por sus espléndidas figuras; enunciando lo que siempre quise escuchar para acallar lo que nunca debí oír. Se ocultan en mi cama que yo me niego a sacudir, para no espantarlos. Pliego los cartones y ruedo por las calles buscando basura. Todavía me pican los intrusos en la cabeza.
Agua curativa
Gota a gota me devuelven la vida que se me escurre por las sábanas, vertiéndose en el suelo lentamente, fluyendo hacia el río dónde pescaba en mi infancia. Allí, sobre las piedras de mi pasado, me reencontraré con mi padre y lanzaremos la caña. Contemplando plácidamente el caudal transparente del río, me hablará otra vez sobre la vida que poco a poco se le escapa. Y yo podré decirle al fin "Te comprendo, papá. No hay mejor remedio que el agua"
Sara Lew
caliente elemento
Estaba deseando que todos se fueran y lo dejaran solo. Se lo había pasado muy bien, aunque la ansiedad que le provocaba el volver a encender el fuego, trajinarlo y alimentarlo, le podían. El ritual era siempre el mismo; observar las llamas, sus diferentes tonalidades, su combustión agradecida por maderas de olivo y por extensión las sombras que provocaba a su alrededor. Una chispa le quemó levemente el dedo, recordándole que tenía que dormir y la naturaleza salvaje del impetuoso elemento.
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