La macedonia de sus deseos se hizo con la fruta de ayer picada a trozos, con el agua de rosas que destiló y el azúcar de un viento libre.
El almíbar lo preparó con besos de estreno y abrazos de peluche de terciopelo malva. Lo dejó hervir dos días y reposar tres lunas y al fin hoy cena como los dioses en el cuenco de su ombligo.
Ella preparó una mousse con pétalos de margaritas y aromas de lavanda y lo sirvió en el hueco de su clavícula.
Tras cena, siguieron cenando. Sin cubiertos
Albada
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El almíbar lo preparó con besos de estreno y abrazos de peluche de terciopelo malva. Lo dejó hervir dos días y reposar tres lunas y al fin hoy cena como los dioses en el cuenco de su ombligo.
Ella preparó una mousse con pétalos de margaritas y aromas de lavanda y lo sirvió en el hueco de su clavícula.
Tras cena, siguieron cenando. Sin cubiertos
Albada