Comienzan las vacaciones. Decidió ir ligero de equipaje. En la pequeña maleta introdujo el portátil, el ipad, dos pendrives, un bolígrafo y folios, porque la inspiración salta donde menos se espera. Añadió una recopilación de cuentos, una relectura (el maestro y Margarita de Bulgàkov) y algún que otro libro que dormía esperando su momento. Puso el coche en marcha y se dió cuenta que olvidaba la ropa, la bolsa de aseo y el ¡lugar de destino! ¿Destino? ¡No es mal lugar para escribir! country
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
viernes, 13 de julio de 2012
Círculo virtuoso
Labios fundidos en labios, curtidos en furtivos besos, roces callejeros de aire pandillero, preguntas que no requieren respuesta. Labio con labio navegando en tu aliento, explorando tu pensamiento, letárgico sentimiento sibilinamente reptando en mi nada. Labios que completan proyectos apenas conclusos, apasionados besos que apagan más que encienden.
Pánico
!Hay que parar esta noria!
Giraba de forma relativamente apacible, hasta que de pronto y sin motivo aparente, empezó a acelerarse más y más.
A medida que cogía velocidad los pasajeros empezaron a salir disparados. Primero fueron los recién llegados, que no habían tenido tiempo de abrocharse los cinturones, pero a ellos, les siguieron los demás.
Hoy, los que quedan, se esfuerzan en agarrarse a las barras y observan con ojos desorbitados como nadie parece capaz de apaciguar esa fiera sin control.
Giraba de forma relativamente apacible, hasta que de pronto y sin motivo aparente, empezó a acelerarse más y más.
A medida que cogía velocidad los pasajeros empezaron a salir disparados. Primero fueron los recién llegados, que no habían tenido tiempo de abrocharse los cinturones, pero a ellos, les siguieron los demás.
Hoy, los que quedan, se esfuerzan en agarrarse a las barras y observan con ojos desorbitados como nadie parece capaz de apaciguar esa fiera sin control.
desasosegada
jueves, 12 de julio de 2012
¡No digas que lo soñaste otra vez!.
En mi nueva obsesión por la victoria, sueño cómo unas bayonetas hacen reflejos sobre la oscura pared de una calle que yo no reconozco. Sé que estoy soñando, pero siento cómo el enemigo acecha tras la esquina igualmente.
Llevo en mi puño cerrado un papel que deseo proteger desesperadamente. Sólo al despertar dudo si me recuerda a una nómina o a un reguardo de la Primitiva.
Albada
miércoles, 11 de julio de 2012
Ahora o siempre
El futuro llega galopando, lo percibo. Sus cascos retumban en un escandaloso eco de incertidumbre y levantan una polvorienta nube de leve esperanza y de recelos. Contemplo, desde mi atalaya, el páramo del presente que me rodea, cubierto de manchas verdes de una vegetación que no sé bien si nace o muere. A mis espaldas, entre el secarral del pasado, quedaron algunas charcas de ilusiones y abundantes cactus de fantasías, apenas visibles tras la cortina de remolinos que los envuelve. Ayer o nunca. country49
Aires
Lo que era una leve brisa, ha crecido (alimentándose de los sueños e ideales que hemos ido desechando) hasta adquirir las dimensiones casi místicas de un huracán. Y, a su paso, arden las esperanzas y vuelan en mil pedazos los refugios invisibles en que antes nos resguardábamos... no queda ya ni un mísero tablón a que amarrarse en mitad del oleaje. Sólo nos resta buscar algo parecido al equilibrio, esperar a que dé sus últimos coletazos y recrearnos en el paisaje que queda tras cada tormenta. Cronopio
Reunión de amigos
Como cada verano llegamos en tropel besándonos y riendo. Cargamos con un año más, algún desengaño reciente y un par de arrugas nuevas. Hoy, sabemos cosas que antes ignorábamos; por ejemplo, que los veranos por vivir son limitados y hay que aprovecharlos, que no somos, ni seremos ya, los que pretendíamos y que las cosas importantes son pocas.
Pero ¡Qué demonios! somos los que fuimos y nos reunidos como siempre para divertirnos, disfrutar los unos de los otros y brindar por lo que está por venir.
desasosegada
Pero ¡Qué demonios! somos los que fuimos y nos reunidos como siempre para divertirnos, disfrutar los unos de los otros y brindar por lo que está por venir.
desasosegada
lunes, 9 de julio de 2012
La gran hazaña
Soñaba desde hacía años con esa proeza. Veía los documentales y admiraba la valentía de los que arriesgaban sus vidas. Incluso, envidiaba a aquellos que no pudieron culminar la hazaña y murieron en el intento. Invirtió sus ahorros en un pasaje de avión y cuando llegó a su destino, buscó con ansias el lugar donde debía emular a los héroes y mártires. Arrastrándose por el suelo, traspasó la línea que marcaba el derruido muro de Berlín. Su cámara automática fue testigo de su sueño hecho realidad. country49
El tiempo todo lo cambia
Supe que habías vuelto y eché a correr hacia tu casa ¡un curso entero sin verte!
Aún sentía el dolor de nuestra despedida; lloramos, reímos y sobre todo hablamos y hablamos anticipándonos a la soledad ya intuida.
Te encontré guapísimo y sonreíste encantador; hablamos del tiempo, de tus compañeros de universidad, de los amigos comunes, en resumen, de nada.
Al separarnos lloré de rabia: no eras tú a quien yo amaba.
La vida acababa de enseñarme una lección imborrable: el tiempo todo lo cambia.
Te encontré guapísimo y sonreíste encantador; hablamos del tiempo, de tus compañeros de universidad, de los amigos comunes, en resumen, de nada.
Al separarnos lloré de rabia: no eras tú a quien yo amaba.
La vida acababa de enseñarme una lección imborrable: el tiempo todo lo cambia.
desasosegada
domingo, 8 de julio de 2012
CHICHO
Fue a su encuentro de malas maneras.
Con cara de pendenciero, mal aliento y dientes fuera de sitio, simulando esa sonrisa eterna que siempre despistaba.
Ella sin percatarse había extendido la mano al visitante, quien al pisar territorio hostil sintió en una pierna el incisivo poder de ese pequeño perro caimán.
Tres segundos bastaron, y el intruso comprendió que aunque todo quedó en un susto, el "Chicho" le había dejado una declaración de guerra, con dos puntos morados, en un pedazo de su piel.
Con cara de pendenciero, mal aliento y dientes fuera de sitio, simulando esa sonrisa eterna que siempre despistaba.
Ella sin percatarse había extendido la mano al visitante, quien al pisar territorio hostil sintió en una pierna el incisivo poder de ese pequeño perro caimán.
Tres segundos bastaron, y el intruso comprendió que aunque todo quedó en un susto, el "Chicho" le había dejado una declaración de guerra, con dos puntos morados, en un pedazo de su piel.
EMILIO BAREIRO
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