Llegó al "Bosque de los gritos" casi sin fuerzas. Estuvo esperándolo todo el día en el único claro que vio. Fue en vano. Al atardecer se levantó, pero no pudo mover las piernas. En ese instante, el unicornio le ensartó su cuerno por la espalda. Maelstrom
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
jueves, 6 de septiembre de 2012
LA SORPRESA
Dejó de escribir. Se levantó. Caminó hacia la puerta. Escuchó un buen rato. Abrió. Allí estaba su mujer. Ella dejó de hablar y le miró. Sonriendo, le dijo: "Te mentí. Ayer, nuestro hijo volvió del futuro con semillas de patatas. Siéntate y te lo explicaré todo". Maelstrom
RETIRADA
"¡Retirada, retirada, retiradaaaaaa...!". El hombre atravesó la ciudad corriendo y gritando esta única palabra. Nadie le miró, nadie le detuvo, nadie hizo nada por él. Así llegó al fin del mundo donde Dios y Satanás jugaban a las cartas. Al verlo, no pudieron evitar sonreír.
Maelstrom
Maelstrom
Era imposble definir a qué olía.
Bajo aquella nariz no era imposible definir a qué olía. Aquello no era nariz, era un piano, un atolón olfativo. El crupier repartía los olores y él los sacaba ya de mano escalados. Se esculpía en su tabique de brea a mimosa, lo titulaba y moría enterrada en sus fosas la duda. Showbits.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Soñando
Por la mañana has vuelto con tu mujer. Me quedaré aquí, desmadejada sobre la cama, contemplando por la ventana sucia un mundo desdibujado y vacío. Los colores han desaparecido, y hasta el aire se me antoja gris y mortecino. No sé cuando volverás, ni tú mismo lo puedes saber. Puede ser mañana, puede ser el año que viene, puede ser nunca... Sólo me queda permanecer en este mundo gris, los ojos abiertos fijos en el techo, dormitando, esperando a que tú me sueñes y vuelvas conmigo otra noche. Hank66
Fin de vacaciones
Me levanto consciente de la vuelta al trabajo.
Me encamino canturreando hacia el curro pero dos manzanas antes recompongo la postura; empiezo a arrastrar los pies y esbozo un rictus de descontento.
Entro a la oficina cabizbaja y saludo a mis compañeros contando las felices vacaciones y el horror del regreso. Mientras disfruto pensando que por fin soy libre; mi marido hará su vida, los niños se desgañitaran en el cole y a mi suegra no volveré a verla hasta las próximas vacaciones ¡Que felicidad!
desasosegada
Me encamino canturreando hacia el curro pero dos manzanas antes recompongo la postura; empiezo a arrastrar los pies y esbozo un rictus de descontento.
Entro a la oficina cabizbaja y saludo a mis compañeros contando las felices vacaciones y el horror del regreso. Mientras disfruto pensando que por fin soy libre; mi marido hará su vida, los niños se desgañitaran en el cole y a mi suegra no volveré a verla hasta las próximas vacaciones ¡Que felicidad!
desasosegada
Esa hora.
Una vez mas, las cinco de la mañana.
Mi cabeza parece desconectarse del descanso en la tierra de los sueños para volver a la realidad. Despierto bloqueado con el corazón en un puño.
Nunca recuerdo el sueño que me acompañaba, ¿mi cabeza está intentando salvarme antes de comenzar a ahogarme en una mala pesadilla o me está castigando y hace que abandone la vigilia para enfrentarme al miedo que me embarga?
Quiero olvidar pero si no me enfrento a ello, siempre vovleré a esta dichosa hora.
Pedro González
Mi cabeza parece desconectarse del descanso en la tierra de los sueños para volver a la realidad. Despierto bloqueado con el corazón en un puño.
Nunca recuerdo el sueño que me acompañaba, ¿mi cabeza está intentando salvarme antes de comenzar a ahogarme en una mala pesadilla o me está castigando y hace que abandone la vigilia para enfrentarme al miedo que me embarga?
Quiero olvidar pero si no me enfrento a ello, siempre vovleré a esta dichosa hora.
Pedro González
martes, 4 de septiembre de 2012
Musa
Se encontró, de repente y sin sentirlo, como si una espesa nube lo hubiera captado y trasladado a otra estancia, en la cual ya no estaba su mesa escritorio de madera de ébano, heredada en diversas generaciones, de la cual era usufructuario hasta la siguiente, ni su portátil, ni su emblemática pluma, que ya no usaba, pero le recordaba cuando escribir, era una acción manual y de prestigio.
Visto así a distancia, parecía un acto en la lejanía que ya no podía volver a realizar, abandonado por su musa, la pantalla resplandecía de un blanco inmaculado, con sus márgenes de azul celeste, para enmarcar el vacio.
De nada servía culparse por el abandono, se negó a escribir lo que le dictaba al oído, por considerar que era una cosa facilona y vulgar, y ahora con ella ausente, por despecho, no podía ni recordar lo que consideraba de cosecha propia ni lo que se negaba a recoger de su dictado.
Alfred
Visto así a distancia, parecía un acto en la lejanía que ya no podía volver a realizar, abandonado por su musa, la pantalla resplandecía de un blanco inmaculado, con sus márgenes de azul celeste, para enmarcar el vacio.
De nada servía culparse por el abandono, se negó a escribir lo que le dictaba al oído, por considerar que era una cosa facilona y vulgar, y ahora con ella ausente, por despecho, no podía ni recordar lo que consideraba de cosecha propia ni lo que se negaba a recoger de su dictado.
Alfred
Más septiembres
Era el último día de vacaciones, así que paseaba melancólica, cuando te encontré.
- ¡Que alegría! ¡Cuánto tiempo!
Encantada de encontrar disculpa para no pensar, te invité a una caña y nos enfrascamos en animada conversación.
-¿Cuál ha sido el mejor verano de tu vida? pregunté curiosa
- ¡Que alegría! ¡Cuánto tiempo!
Encantada de encontrar disculpa para no pensar, te invité a una caña y nos enfrascamos en animada conversación.
-¿Cuál ha sido el mejor verano de tu vida? pregunté curiosa
- El verano que te conocí.
- ¿Y el peor?
- ¿Y el peor?
sin meditar dijiste
- El que me dejaste.
- ¡Pero si fue el mismo, tramposo! reí
- Ya, es que para mí fue el único.
Un denso silencio se instaló entre nosotros y tuve que inventar una cita para huir.
- ¡Pero si fue el mismo, tramposo! reí
- Ya, es que para mí fue el único.
Un denso silencio se instaló entre nosotros y tuve que inventar una cita para huir.
desasosegada
Septiembres
Acurrucado, frente al mar revuelto, pudo al fin reunir un manojo de fuerzas deshilachadas y recapitular.
A cada envite de las olas, deshacía un nuevo nudo, a cada golpe de viento, desleía una vieja duda.
Aún así, cuando el sol asomó entre la espuma, todavía no había descubierto el porqué de su última decisión, aquella que le había dejado varado en la orilla.
Cronopio
A cada envite de las olas, deshacía un nuevo nudo, a cada golpe de viento, desleía una vieja duda.
Aún así, cuando el sol asomó entre la espuma, todavía no había descubierto el porqué de su última decisión, aquella que le había dejado varado en la orilla.
Cronopio
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