viernes, 15 de noviembre de 2013

Tú y Bécquer pero sobre todo TÚ

Elevé la copa emulando nuestro brindis y me detuvo el color intenso y púrpura del granate que oscilaba con la luz y se hacía inmenso. Humedecí mis labios registrando cada nota de sabor, para imprimirla en tus labios con un beso de frutos rojos y madera de barrica de cuatro años. Con la vista en un punto que atravesaba la atmósfera recorrí todas las instantáneas de nuestra historia, tú sosegado y con sonrisa franca calzándome las alas que me dieras el día que nos reunió el universo. Yo impaciente por probarlas, rodeándote el cuello con mis brazos, deshaciéndome en el agua de tus besos.

Podrá en el sendero del tiempo abrirse la boca de un volcán y arrollarnos en el devastador suceso. Podrá embestirnos un terremoto y cambiar a la tierra su pulso girándola en el sentido inverso. Podrá el sol negarnos su luz de vida y la luna persistir en su cara oculta y su fase nueva. Podrán no atravesar el cielo más estrellas fugaces y llenarse nuestros ojos de lágrim as y ausencia, pero tu y yo tendremos creciendo siempre en el alma una brizna verde, la que tejió la enredadera enamorada, día a día, beso a beso, colmada de semillas engendradas en el devenir de los días mientras caminamos en la misma dicha, mientras nos arrullan los mismos sueños.

Mercedes Marín del Valle

jueves, 14 de noviembre de 2013

INSTANTANEA DE OTOÑO

Una lluvia de hojas doradas cae sobre el parque y una especie de escalofrío hace temblar las ramas lánguidas del sauce.

En el suelo, bailando en remolinos, las hojas, recorren todos los rincones; danzan de los columpios a la rosaleda y de allí a aquella falda de vuelo, sujeta precipitadamente con ambas manos.

La bufanda enrollada en tres vueltas que casi asfixia a de don Eugenio nos recuerda que el invierno asoma ya su garra helada, dispuesto a llenarlo todo con sus toses y fiebres

Y mientras yo paseo sobre las crujientes hojas, pelando cuidadosamente unas castañas asadas y pensando: “Un Otoño más, un verano menos”



desasosegada

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Que vienen los Orcos

El estupor sobrecoge Madrid: una turba de orcos hurga entre los desperdicios desparramados por las aceras a causa de la huelga de limpieza. Ya venía detectándose la desaparición de las gaviotas merodeadoras del vertedero municipal de Valdemingómez, cuyos despojos ensangrentados se esparcían por los alrededores. Tras la inicial dificultad para comprender el primitivo lenguaje de estos intrusos, compuesto de gruñidos, escupitajos y cortes de manga, el Ayuntamiento ha recurrido a un grupo de skinheads, los cuales accedieron a traducirlo: dicen que la crisis económica azota también al reino de Mordor, la Tierra del Mal, y que por estos pagos han encontrado un nuevo Edén de carroña y podredumbre. También traen un mensaje conminatorio del Gran Sauron el Oscuro, señor de Mordor, que propone intercambiar embajadores y, a cambio de cederle nuestros excedentes de basura, ofrece mano de obra barata y asesoramiento cualificado para nuestros políticos y banqueros. Gobierno y oposición debaten acaloradamente pros y contras de dicho ofrecimiento que, de aceptarse, podría provocar un peligroso efecto llamada sobre trolls, cíclopes y otras potenciales razas invasoras. Seguiremos informando.

El Manco del Espanto

lunes, 11 de noviembre de 2013

BANG

“Bang”, susurró apoyando el cañón en la sien y cerrando los ojos ante el espejo del dormitorio conyugal. “Clic”, sonó el percutor al golpear en vacío. Juan suspiró. ¿Cuántas veces se había entregado a aquel juego infantil? Eran ya innumerables.

Aquel arma era falsa, sólo una fiel reproducción, aunque podría confundirse con una de verdad. Falsa como el amor que cada día juraba profesarle a su mujer, Luisa, cuyo retrato, colgado a su espalda, le taladraba con la mirada desde el espejo. Falsa como el amor que le declaraba a la otra mujer, Isabel, cuya existencia le constaba que Luisa conocía. Falsa como su vida. Y sin embargo se sentía incapaz de renunciar a ninguna de las dos.

Cuando no podía más se abandonaba a aquel simulacro pueril de quitarse la vida, que parecía consolarle momentáneamente.

Miró al retrato en el espejo y apoyó nuevamente el cañón. “Bang”, repitió apretando el gatillo. “¡Bang!”, respondió el arma, y un surtidor de sangre salpicó el cristal.

Juan se desplomó. La puerta se abrió a su espalda y el espejo, entre múltiples gotas rojizas, reflejó la entrada de la mujer del retrato.

Aún llevaba, escondida bajo su ropa, la pistola que parecía de verdad.



El Manco del Espanto

jueves, 7 de noviembre de 2013

Sinfonía de las cuatro estaciones

Lo reconozco, le tengo envidia al verano. Quién tuviera su atractivo, su gracia, su caché. Cuando se va, la gente pasa varios meses recordándolo con nostalgia y luego se pasa otros tantos aguardando su regreso. En cuanto le ven asomar, las chicas empiezan a quitarse ropa. ¿Cuántos pueden decir otro tanto? Sí, bueno, la primavera no está mal, con sus flores y eso. Un poco cursi, pero agradable en el fondo. Claro que para cursi el otoño, con sus hojas por el suelo y sus paseos lánguidos. Menos mal que también tiene los higos, las setas, las castañas… Y del invierno mejor no hablar. ¡Qué antipático! Y todavía hay quien dice que no está mal. Sí, claro, encantador el invierno, con sus madrugones en enero, sus estornudos y toses, sus mocos, sus faringitis, sus rinitis, sus bronquitis, sus gripes, sus cuarenta de fiebre… encantador.

Y volviendo al verano, tampoco es oro todo lo que reluce. Le pasa como a las personas que van de encantadoras y se lo tienen m uy creído: que escarbas tras la fachada y te encuentras con las pegas. ¿O nos hemos olvidado ya de las picaduras de los mosquitos del año pasado, los incendios forestales, el calorazo de las noches de agosto, las quemaduras del sol, aquellas rozaduras de la sandalia, aquel juanete, aquel sablazo en el chiringuito, aquellas retenciones en la carretera de Valencia?

No sé a ustedes, pero a mí me da que este texto está quedando un poco raro. Bueno, va, con sus inconvenientes y todo el verano es la menos mala de las estaciones. Un momento… ¿Seguro?

Esto no mejora, pero da igual. Quiero aclarar que el verano, como la vida, no es perfecto, pero como la vida es un tiempo único y maravilloso en que podemos hacer que muchos sueños se cumplan. Por ejemplo el de divertirnos, convivir, querernos y cargar las pilas para afrontar las otras estaciones. Que, como la vida, tampoco son perfectas, pero tienen muchísimo que ofrecer si las abordamos con espíritu positivo.Y es que mucho despotricar, pero al final soy más tierno que King Kong haciendo ganchillo.



El Vivaldi

ORO Y DIAMANTES

María se miró al espejo y sonrió. Su mísera felicidad de pobreza absoluta contrastaba con la tristeza opulenta de su vecina.

–Te cubriré con oro y diamantes –escuchó un día.

Menos mal que no se lo dijeron a ella.

–Contigo, pan y cebolla –sí le dijeron.

Ella aceptó y no se arrepintió. A solas, su vecina lloraba.



Fernando da Casa de Cantos

miércoles, 6 de noviembre de 2013

UNA PEQUEÑA HISTORIA PORTEÑA

Un hombre y una mujer de mediana edad hablan sentados ante una mesa sobre la que se encuentra un ordenador. Se los ve al fondo de su negocio, entre lámparas y cachivaches, en el mercado de San Telmo de Buenos Aires.

- Pero, viejita, ¿vos creés que como va el negocio podemos dejarlo y largarnos a Cabo Polonio una semana de vacaciones?

- Che, vos dijiste que dejábamos el laburo en el banco para vivir mejor.

- ¿Los de Córdoba nacieron soñando o fue la migración lo que te dejó así...?

- No andes jodiendo, los rioplatenses sí que sueñan, pero solo con la boca, llegado el caso no tienen arrestos y os sale esa parsimonia tanguera que no los mueve del sitio.

- Andá, no peleemos, che…

- Tá bien ¿y?

- El próximo invierno.

- ¿Te había dicho que sos un amor?

- …



Alfonso Blanco

Cita con la muerte

De todas las citas, reuniones, fiestas, comisiones, ceremonias, etc… a las que que tengo previsto acudir, sólo hay una a la que tengo la certeza absoluta de que no faltaré.

No hay principio de incertidumbre alguno, no hay circunstancia que pueda adelantarla o posponerla. Llegaré puntual como un clavo y allí estará la muerte esperándome con los brazos abiertos.

Mientras tanto, ella, indolente, da cuerda a mi reloj y yo me esfuerzo en exprimir los minutos.

Ella piensa “todo se andará” y yo pienso “cada cosa a su tiempo”.

Le doy la espalda, inconsciente, sabiendo que hoy, otra vez, gano yo; pero que llegará el día en que se salga con la suya.



desasosegada

martes, 5 de noviembre de 2013

ESPERÁNDOTE

El mismo mar y, sin embargo, es tan inmenso el horizonte que aunque te sentía no alcanzaba a verte.

La gente pasea por la orilla de la playa. Cuerpos de todos los tamaños y con pieles de todos los colores se mueven y parecen no pensar. Yo estática frente al mar, pienso. Es lo único que hago, pensar y esperar a que la tierra gire de verdad y en un vuelco nos reúna para siempre.



Mercedes Marín del Valle

ENTRE LAS NUBES



Tus manos surgieron de entre las nubes y asieron las mías, temblorosas e inseguras. A mi corazón llegó la calma y sobrevolamos una vez más nuestro universo tan inmenso y acogedor, tan pintoresco y misterioso, tan elaborado, tan sencillo, tan silencioso y con tantos sonidos. Tan explosivo y tan mágico.

Quedémonos aquí para siempre.



Mercedes Marín del Valle