sábado, 13 de septiembre de 2014

Enséñanos la patita

-Enséñanos la patita por debajo de la puerta- dijeron los cabritillos.

Al ver que era blanca ya iban a abrir, pero el más pequeño dijo:

- ¿Y si se ha echado harina? Las apariencias engañan.

-Ya habló el listo -dijo el mayor, que era un mandón y además tenía celos de su hermanito-. ¿De dónde sacas esas teorías?

-De las novelas de Sherlock Holmes.

-Me revientan los intelectuales. Si jugases al fútbol como los demás en vez de perder el tiempo leyendo no dirías tantas tonterías.

El pequeñín insistió:

-Además esas pezuñas parecen de lobo, no de cabra.

-¡Vamos abrid ya mismo! A ver si aquí va mandar este enano.

Abrieron y el lobo se comió el primero al mayor, que estaba gordísimo de lo tragaldabas que era. El pequeñín, escondido en la caja del reloj, se frotaba las pezuñas:

-Je, je, ya te lo decía yo. ¡Elemental, querido Watson!



El Manco del Espanto

viernes, 12 de septiembre de 2014

De paso

Yo no soy el viento,

soy solo su rumor,

que silba al doblar la esquina.

Yo no soy el tiempo,

solo soy un momento,

que quedó prendido

en algún retazo de tu vida.

Yo solo soy el adiós,

una rápida despedida.

¿Pensarás alguna vez en mí?

Yo fui el que pasó.

Esa fragancia en tu cuerpo

es solo mía.

Yo soy como tú.

Un poco de fuego.

Y, luego,

ceniza.



Francisco Rodríguez Tejedor

CAZA DEL BECARIO

El reclamo para atraer al becario era jugoso: “Trabajo fijo con cuatro pagas extras”. En el coto, los becarios se cegaban ante la propuesta y batallaban por ser los primeros en alcanzar la inmejorable oferta.

Al otro lado de la zanja se guardaba un silencio expectante. Varios fusiles mantenían impoluto su cañón, pacientes, serviciales hasta llegado el momento. La mínima risa, el mínimo comentario sobre la juerga de la noche anterior, pondría sobre aviso a las presas, que desconfiarían y buscarían el refugio de un árbol o un barrizal.

Especuladores, hijos de grandes fortunas, hacían piña con el objetivo de reducir la sobrepoblación de titulados (“parásitos sin empleo que optan por llorarle a Papá Estado y, ¿adivinad de dónde saca el dinero Papá Estado?”) y, dada la coyuntura, abrir nuevas líneas de mercado. Aprovechaban para afinar el ingenio: “En la puja te falló la puntería”, “Te salió el tiro por la culata con aquel chino”.La “Caza del becario” estaba en auge y los responsables del negocio buscaban la innovación constante (I+D+i). Pese a todo, había que afianzar el reciente negocio y equipar a los tiradores con munición más letal. El estoque no terminaba cuajar.

Javier Sánchez Campos

jueves, 11 de septiembre de 2014

El regreso

Aunque la mañana es aún cálida, el color dorado que reina en el parque me llena de pesadumbre.

Resignada, cargando con mi pesada cartera recien estrenada avanzo hacia el sobrio edificio que nos espera con las puertas abiertas de par en par.

Desde todas las direcciones veo llegar presurosos a mis compañeros, perfectamente peinados y uniformados, listos para empezar el nuevo curso que se presume; largo, difícil y tedioso.

¡Que pena! Atrás queda un verano lleno de amigos y juegos, de baños y paseos; se extienden ante nosotros meses de largas sentadas escuchando peroratas interminables sobre temas aburridísimos que casi nunca logran interesarme.

En fin…para que vamos a darle más vueltas. ¡Valor!... entro y ocupo mi escaño, hoy da comienzo el periodo ordinario de sesiones del congreso de los diputados.



desasosegada

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Libre

Nunca pensó que seria como fué.

Cuando le dieron la noticia lo primero que se le ocurrió fué salir corriendo y gritarlo a los cuatro vientos. ¡ Soy libre...!

Pero solo ella lo sabía. Nadie se tenía que enterar.

El peso de su conciencia le pudo y se dirigió donde nunca tenía que haber ido.

Allí estaba su carcelero. Su amado torturador, el que le dió todo, y le quitó su más preciada intimidad. Tirado como una piltrafa, un cuerpo inerte, al que podia ultrajar y humillar como a ella le ocurriera tantas otras veces. Sinembargo le levantó como pudo y sin pensarlo dos veces se lo llevó donde siempre tenía que haber estado.

Acabó sus dias al lado de sus seres más queridos.

Y le llegó al fin su libertad.

Ánimas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

La llave

El hombre toca el timbre. No sabe por qué.

Si esta mañana se dejó las llaves dentro. Se ha dado cuenta tras palparse

a conciencia los bolsillos.

Y toca, se dice de nuevo, sin saber por qué. El vive solo.

Pero alguien abre:

- ¿Qué quiere?

Es una chica joven y guapa. Rubia y minifaldera.

- Cómo que qué quiero. Es mi casa.

-Pues entre, no se quede ahí.

Y él entró.

Han pasado quince días y todavía no ha salido.

Tampoco quiere ir al cofrecito donde guarda las llaves.

Por si acaso.



Francisco Rodríguez Tejedor

viernes, 5 de septiembre de 2014

Un beso de gratitud

Micaela, que ya había cumplido los ochenta, pasaba grandes ratos con expresión meditabunda y nostálgica ante su vasta biblioteca. Ella, que nunca tuvo hijos, miraba a sus libros con la preocupación que una madre enferma observa a sus pequeños, pensando en qué sería de aquellos ejemplares cuando ella faltase. Esos libros a cuya lectura debía tantos viajes desprovista de maleta y equipaje. Ávida de saberes y sentires, sus ojos habían deambulado entre los textos como zahoríes en busca de las fuentes del conocimiento.

El día que Micaela barruntó cercana la muerte pidió a su asistenta que le pintara sus ajados labios de rojo carmín. Seguidamente ordenó que le acercase cada uno de aquellos viejos tomos. Con manos trémulas los fue abriendo uno a uno depositando un fervoroso beso en el interior de sus páginas, al tiempo que decía con voz queda y ojos llorosos “gracias compañero”, en un íntimo acto de gratitud y despedida. Esos libros habían llenado de plenitud su larga vida aferrada a una silla de ruedas.

Juana Mª Igarreta

Prontito.

Ahora que es inminente su llegada, tiemblo.

Tiemblo y dudo pensando lo que dejaré y deshojando lo que encontraré.

Y recuerdo sus manos y deseo tenerlo.

Recuerdo sus palabras y quiero tenerlas cerca.

Pero donde guardaré mis días sin hacer nada, donde mi pelo al viento, donde mis sueños de niña en un cuerpo de adulta.

Muchos donde y muchos caminos por andar.

lenita

jueves, 4 de septiembre de 2014

Vencido

La batalla, liberada del orden de estrategias iniciales, aumentó su violencia hasta alcanzar la visceralidad que anuncia un final sin prisioneros. Mi ejército, dirigido con mano inexperta, menguaba acelerado hasta el punto de ser incapaz de reprimir las embestidas enemigas. Y yo, obligado a recular con movimientos torpes, buscaba una escapatoria imposible.



Por fin, arrinconado y solo, fui derrotado por la reina negra que, con un golpe de cadera, hizo rodar sobre el tablero mi cuerpo de marfil.



Miguel A Algarra (relatos en minúsculas)

martes, 2 de septiembre de 2014

CUENTO CLÁSICO REVISADO BAJO LA LUZ DE LA MODERNIDAD

Primero fue la amenaza de cárcel tras besar al sapo. El argumento de que podía ser su príncipe no le sirvió de nada. El funcionario le advirtió, ensayando una exagerada cara de asco, que se jugaba la libertad si volvía a tocar esa especie protegida. “Son las leyes, son las leyes”. Después la imposibilidad de encontrar perdices; lo más parecido que halló era un sucedáneo deconstruido envasado en jugo de arándanos. También fue heroico saltar las cercas pinchosas que partían el monte en trozos, bajo, otra vez, la amenaza de cárcel por invadir una propiedad privada. Pero esquivó las dificultades (se hizo grande con ellas) y fue al lugar donde su amado debía esperarla, ya transformado en humano. El halcón mensajero había entregado unas instrucciones muy claras. Nada podía fallar. Ella deseaba besarlo sin prisa, con el resplandor de la luna reflejado en sus ojos. Sin embargo, al llegar, resopló de rabia, colocó los brazos en jarra y, mirando el firmamento, comprendió que no iba a ser posible: una impenetrable nube de polución lo encapotaba todo.

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