viernes, 17 de enero de 2014

El recreo

“Quizás mañana me elijan”. Se repite sentada en la soledad del banco cercano a la capilla. Desde allí, ve todo el patio: las mayores se contonean y hablan de su primer beso junto a la portería, los pequeños se reparten entre policías y ladrones o juegan al pañuelo. Las de su clase saltan la goma cogiéndose la falda gris y cantando “el chicle Bazoka se estira y explota”. La señorita Matilde vigila el recreo pero, justo ahora, mira para otro lado. Al fondo, las escaleras que suben hasta el muro que da al acantilado hacia donde ahora ella camina.

#montesinadas

Montesinadas

lunes, 13 de enero de 2014

Tras el rastro

Era la era primera.
La que rasga la noche con el percutir de piedra contra piedra.
La que aulla a la luna inventando una palabra que la represente: luna, luna…  no como cuna, no como duna.
La que escudriña la nieve para descubrir  huellas: las  huellas tibias de la vida, del movimiento, del aliento y luego las persigue electrizado, olisqueando el aire, sin descanso.
La que regresa a la cueva dejando rastro de sangre tras de sí y despierta a los cachorros con la buena nueva.
Y luego el fuego y luego el olor a asado y luego la canción y luego el sueño.
Y mañana otra vez el frío, el acecho, la caza.

Era la era primera, aquella en la que se precisan  todas las fuerzas para sobrevivir, aquella en la que el único objetivo es ver nuevamente el sol.

desasosegada

jueves, 9 de enero de 2014

Mejor no se lo digo

Escribió la carta de su puño y letra, la introdujo en un sobre ribeteado de cuadrados azules y rojos con un sello estampado en color índigo donde podía leerse By Air Mail. “Llegará volando a Oriente”, le decía a su gatito y sonreía apretando mucho los labios para que no se escapara ni un soplo de felicidad.

Rebosante de vigor como poseída por el avatar de un chihuahua no paraba ni un instante. Recogía pulcramente su cuarto, no protestaba para ir a la ducha, comía cualquier plato incluso los verdes y no transgredía límites. Ya no bajaba las escaleras de dos en dos, bebía sin derramar, se marchaba sola a la cama temprano y dejó de dar vueltas infinitas en el sillón del despacho. Por fin, llegó la gran noche.

“Mejor no les pongas coñac en las copas, por si les para la Guardia Civil ¿vale mamá?”.

Montesinadas

martes, 31 de diciembre de 2013

El Asesino del año.

Era el último día que tenía para hacerlo, ahora o nunca se dijo, así es que lo recopiló todo, lo metió en un saco y con un palo la emprendió a golpes, uno tras de otro, hasta que sintió que nada dentro se movía, por fin lo había hecho.

Arrastrando el saco por el pasillo, salió al descansillo, miró a ambos lados para asegurarse de no coincidir con nadie, llamó al ascensor y con taquicardia galopante, rogó para que no le viera nadie, bajó hasta el portal, una vez allí hizo lo mismo, miro al rededor y salió lo más veloz que pudo hasta el coche, abrió el maletero y con mucho esfuerzo metió el saco dentro, circuló durante kilómetros sin destino fijo hasta que como llevado por el destino apareció ante él aquél páramo vacío y solitario. Paró el motor, volvió a asegurarse de que nadie le veía, bajó del coche, sacó el pico y la pala y cavó un agujero negro y profundo como su corazón, allí depositó el saco y lo enterró a la velocidad del viento que en ese momento era de 10 km/h en dirección sur, con el 95% de previsión de precipitaciones. Una vez alisada la superficie respiró profundo sabiendo que dentro de 365 días tendría que cometer otro asesinato si no acababan con el antes.

FELIZ AÑO!

Carmine

jueves, 26 de diciembre de 2013

Entendida en fotogenia

Admiro profundamente a esas personas que aun llenos de mierda hasta el cuello, sonríen en las fotos porque la tienen bien repartida, un séquito de gente invisible que carga cuidadosamente con la mierda que en toda su trayectoria triunfal depositan. Qué suerte la suya. Ahora, cuídate mucho de no cruzarte en su camino, son letales y nocivos, hay quien huye casi en su presencia que si es breve dos veces buena.

Anonimato

martes, 24 de diciembre de 2013

Fin de fiesta

Pasaban los segundos, los minutos, las horas y ahí seguíamos todos, la fiesta continuaba pero de otra manera. A ver si me explico, ya no había música, ni gente bailando, ni botellas de alcohol deslizándose en la barra... Simplemente silencio. Los pocos que quedamos juntamos varias sillas en el porche y nos tumbamos rodeados de mantas esperando con paciencia el amanecer.

Más silencio.

Seis y media de la mañana, los conjuntos de luces comenzaron a dibujar una hermosa estampa que se proyectó ante nuestros ojos. Destellos anaranjados y rosáceos lucían aquella mañana de Junio. De fondo un arco, la piscina y más en el fondo aún el mar. Grandioso, eterno, perfecto y admirable.

Julio Pard

domingo, 22 de diciembre de 2013

Acróstico

(Únanse las primeras letras de cada párrafo para formar una palabra).

Fue una sorpresa aquel letrero: “Monasterio cisterciense a 5 kilómetros”.

A pesar de haber circulado varias veces por aquella carretera no lo había visto antes.

Nunca resisto la llamada del arte, así que, aunque ya anochecía, tomé inmediatamente la desviación.

Todo era soledad y silencio alrededor de aquellos muros sombríos en cuya puerta abierta nadie me detuvo.

Anduve por claustros y galerías en una semioscuridad lúgubre que habría sobrecogido a otro menos absorto en admirar arcos, cúpulas y capiteles, hasta que desemboqué en el espacioso refectorio.

Sí que me sobresalté entonces, pues, sentados a la mesa, veinte frailes encapuchados me miraron, pero al acercarme descubrí que bajo sus capuchas ¡no había nadie!

Mi carrera fue alocada e interminable y las bóvedas devolvieron el eco de mis gemidos.

Al día siguiente el letrero había desaparec ido y en lugar del monasterio únicamente encontré campo y, como el anterior anochecer, soledad y silencio.



El Manco del Espanto

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ella sabrá lo que hace.

Ella sabrá lo que hace, debemos seguirla si queremos llegar al refugio, después de tantos años trabajando en estos montes tiene que saber cual es el camino de vuelta, el que no confíe y quiera abandonar es libre de hacerlo, pero tener en cuenta que esa decisión conlleva unos riesgos importantes, la niebla es cerrada y el sol se ha puesto hace mas de una hora, pronto no habrá visibilidad y será mas fácil desorientarse.

La mayoría tomó la decisión de seguirla precipitándose por el acantilado.

En los periódicos los titulares que figuraban apuntaban a un suicidio colectivo.

Carmine

La séptima ola.

Como tantas veces había hecho de niño, cogió el cubito rojo, el rastrillo, la pala, se caló el gorro hasta las cejas y se acercó a la orilla buscando la arena húmeda, eligió el mejor sitio, se arrodilló y comenzó a cavar por aquí y por allá, rastrilló, alisó, levantó paredes, hizo fosos, puentes, escaleras y murallas, en a penas unas horas tenía un hermoso castillo.

Ensimismado se puso en pie para mirar desde otra perspectiva, se retiró unos metros, la marea subía a hurtadillas era el momento de contar las olas, en la séptima sabía que también esta vez lloraría.



Carmine

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Bodas de Oro

Su conciencia no podría soportarlo más tiempo. Su marido debía encontrar las palabras exactas para desvelar la última aventura pero, estaba como paralizado y no encontraba en el manual de empatía nada que le ayudara a confesar su nueva infidelidad.

Ella, sabía que tenía derecho al olvido pero, quería escuchar de su boca la verdad, aun a riesgo de quedar convertida en estatua de sal.

Entre tantos candados colgados de El Pont des Arts, encontraron un hueco donde podrían cerrar el suyo y sellar eternamente sus secretos, pero prefirió marcharse dejándolo esposado sobre el Sena.



Montesinadas