Me pides que escriba algo para ti. Y nada me alegra más que pensar en tu sonrisa: el faro que atrae mi barco a puerto cada noche.
Y en la oscuridad, sedosa y cálida, cuando las olas acunen nuestro sueño, yo me dormiré feliz, y seguro, abrazado a tu sonrisa.
Porque tu sonrisa no tiene escudos. Ni empalizadas. Ni defensa alguna. Solo una invitación constante a que me adentre en tu corazón.
De donde nunca salgo. Por mucho que, a veces, me vaya a lejanos mares y escriba sobre tantas otras cosas.
Gabriel Palafox
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Y en la oscuridad, sedosa y cálida, cuando las olas acunen nuestro sueño, yo me dormiré feliz, y seguro, abrazado a tu sonrisa.
Porque tu sonrisa no tiene escudos. Ni empalizadas. Ni defensa alguna. Solo una invitación constante a que me adentre en tu corazón.
De donde nunca salgo. Por mucho que, a veces, me vaya a lejanos mares y escriba sobre tantas otras cosas.
Gabriel Palafox
