Como un ángel caído, pero levantado. Sin alas, pero con fe en su vuelo. Sin máscaras, pero con picardia.
A esa hora del duermevela.
A esa primera luz de la mañana.
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
Como un ángel caído, pero levantado. Sin alas, pero con fe en su vuelo. Sin máscaras, pero con picardia.
A esa hora del duermevela.
A esa primera luz de la mañana.
H.
Alfred
- Y además nos hace daño, dile que no vuelva a hacerlo, anda mamá, porfa.
- Pero ¿Cómo voy a decir al tío Mariano que no se os acerque?
- Es que siempre nos da cachetes y besos babosos.
- No seáis niñas, el tío solo quiere mostraros su cariño, no es más que un pobre anciano sin más familia que nosotros.
- Pero es que…
- Se acabó la bobada, a callar y a sonreír que ahí llega.
Mamá no se enteraba nunca de nada, aquella tarde el viejo asqueroso nos manoseo de nuevo y nosotras nos juramos callar y vengarnos.
desasosegada
Alfred
Leyó el cartel que a la luz de una farola indicaba el fin de la zona en la que le estaba permitido estar, y menos a aquella hora del atardecer en la que las sombras entre los escombros no discernían entre la vida y la muerte.
Demasiado riesgo para un inocente cuya única culpa era haber nacido judio en una epoca equivocada y en un lugar equivocado, podría quizá correr, pero ¿Hacia donde?.
JESTA
Unos ceniceros con envoltorios de caramelos.
Una taza colgada para el café frío a media mañana.
Unos pliegues de menos en la sábana y unos crucigramas de más por resolver?hasta que puedan dejar atrás ese aún no ser nada. Ni ella, ni él.
country49
JESTA
Hoy también, mi amor, recito el penúltimo mantra.
El mío, el tuyo, si solamente existieras.
Hoy también, si sigo, si sigues, con vida.