Había reído sus chistes.
Había sentido su tacto.
Yo había llenado sus silencios
y había tocado su piel
El había sentido mi ausencia
Había olvidado mis carcajadas
Habia escuchado mi llanto
El había decidido diluirse
y no había entendido mi sed.
Yo decidíré seguir.
Yo abrazaré el horizonte.
Y apostaré por vivir
Albada
